Las aguas sucias de las favelas: la otra cara de Río de Janeiro

A pesar de una economía floreciente y una destacada diplomacia, Brasil tiene dificultad para hacer accesible el saneamiento a todas las capas sociales. En Río de Janeiro, uno de las ciudades más bellas del país también ocurre.

Estamos en el barrio Copacabana. Uno de los más bellos de Río de Janeiro y ciertamente uno de los más bellos del mundo. Aquí, el fútbol es una segunda naturaleza. Día  y noche jóvenes y menos jóvenes se entregan de corazón a este deporte en la playa. De un lado se observan estatuas de arena, del otro jóvenes en bikini se broncean al sol o juegan al “beach soccer”, el fútbol en la playa.

Las aguas residuales en las favelas de Rio. Foto de Pacôme Tomètissi

Fiona regaña a su hija: « ¿Dónde estabas? ». « Vine para respirar aire puro en la playa », le responde la niña de cerca de 9 años. « Volvemos », dice la madre en tono autoritario. La niña y la madre se reúnen en una de las colinas más próximas a la playa. Ellas viven en Copacabana.

En la cima de la colina se observan las casas contiguas. Niños con torsos desnudos, juegan al fútbol. Motos van y vienen para aparcar delante de pequeños bares de té. En camino hacia la cima de la colina, va una congregación cristiana.

Una escalera larga como una casa de diez pisos conduce a esta sala. Justo detrás, los locales de la congregación y un poco más arriba, veo a la dama y a su hija. Fiona trabaja hace cerca de 30 años como sirvienta en uno de los bares de té. La playa de Copacabana está solamente a diez minutos de aquí.

Sara, su hija de 9 años se resiste como un preso evadido y atrapado. Ella escupe en el pequeño arroyo de agua manchada que se encuentran a su paso.

Según Fiona es difícil estar en el paraíso en las favelas. La mayoría de las casas tienen problemas de agua potable y de saneamiento. « Incluso en Río, las apariencias engañan. No todo el mundo tiene acceso a sanitarios. Los desechos sólidos que si administran más o menos bien pero hay que darle más más atención a los líquidos » insiste ella.

Mariana de 22 años es revendedora de verdura aquí  en las favelas de Copacabana. Sobre sus escaparates se ven los frutos y verduras de ella y de otras vendedoras y unos taxis-motos. Detrás, como en una tienda, cubos de basura con basura amontonada en una montaña de desechos, expiden un olor característico. Al lado del escaparate fluye como un arroyo a lo largo de la colina, un agua de color ceniza nauseabunda y hedionda. La corriente es de agua es regular y permanente. « Es nuestro compañero, exclama Mariana. Si la limpieza y la belleza caracterizan las playas y los barrios elegantes, los olores y la inseguridad caracterizan las favelas. Es un infierno invisible en el paraíso ».

Para ella, este agua hedionda viene de lo alto de las colinas y viene de las aguas albañales de las casas. « Si sube un poco más la colina verá una ola de aguas residuales que fluye como un río » continúa diciendo.

País emergente rico en petróleo, busca purificador de agua para sostener una amistad duradera

Los pequeños arroyos de aguas sucias son sólo la cara visible de los icebergs de aguas contaminadas en Brasil. En las grandes ciudades como en Río de Janeiro, los ríos se inundan de aguas residuales salidas de las casas o de la industria. Según el Banco Mundial, apenas el 35 % de las aguas residuales son tratadas y recicladas. El Estado puso en pie una política de “Saneamento basico” en portugués, con el fin de poner en ejecución y de evaluar las tecnologías de distribución de agua potable, y de tratamiento de las aguas residuales entre otras. En el plano nacional, la tasa de cobertura de agua y saneamiento es de cerca del 80 %.

Pero la insuficiencia de los servicios de Agua y Saneamiento en la problación pobre o rural además de la polución producto de la industrialización constituyen la ‘mancha negra ‘ del modelo brasileño. Un país rico en recursos mineros que emerge y encanta pero con problemas en materia de gestión de aguas residuales.

Según los resultados de la encuesta nacional realizada por el Estado brasileño, la cobertura nacional en materia de alcantarillado en las ciudades es del 70 %.  El 30 % se refiere a las favelas mencionadas anteriormente.

No obstante, la nueva ley aprobada sobre Agua y Saneamiento en Brasil permite una inversión mayor en el sector en los próximos 20 años. La puesta en marcha de esta disposición legal hizo movilizar más 200 millones de dólares. Una esperanza para los habitantes de las favelas, que ya tenía demasiados problemas con la inseguridad y la pobreza.

Pacôme Tomètissi, periodista y especialista en comunicación. Militante de los derechos humanos en  participó en octubre de 2011 en Río de Janeiro, Brasil en la Conferencia Mundial sobre los determinantes sociales de la salud organizada por OMS y el gobierno brasileño.

Historia original en Frences enviada para la 4ta edición del concurso en 2011.

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